Cada negocio es diferente, sus circunstancias son únicas y las necesidades cambian a medida que la organización crece, estamos aquí para ayudar en todo lo que necesites, a fin de ofrecer las soluciones más adecuadas en cada momento y para cada situación.



Siempre que la sociedad pueda presentar balance abreviado no tiene obligación legal de auditarse. Existen varios supuestos en los que la empresa puede estar obligada a someterse a auditoría, sin embargo, el más habitual es el siguiente: deben someterse a auditoría, cualquiera que sea su naturaleza jurídica, todas las empresas o entidades que superen los límites fijados para presentar balance abreviado, esto es, cuando concurren durante dos ejercicios consecutivos en el momento de cierre del ejercicio, al menos dos de las circunstancias siguientes:

  • El total de las partidas del activo supera los 2.850.000 euros.
  • El importe neto de su cifra anual de negocios supera los 5.700.000 euros.
  • El número medio de trabajadores empleados durante el ejercicio económico es 50.

Otro de los casos habituales es que una parte de los socios que represente al menos el 5% del capital solicite que se sometan a auditoría las cuentas anuales. Esta solicitud debe realizarse ante el registrador mercantil del domicilio social en el plazo de 3 meses a contar desde la fecha de cierre del ejercicio.
Además de dicha obligatoriedad de carácter general, también existen determinadas sociedades que, por razón de su objeto social o su actividad, vienen obligadas a auditar sus cuentas anuales. Estas son, entre otras:

  • Aquéllas que durante el ejercicio reciban subvenciones o ayudas públicas por un importe superior a 600.000 euros.
  • Las que durante el ejercicio contraten la prestación de suministros o servicios al estado u organismos públicos por un montante igualmente superior a 600.000 euros y ello suponga, además, un importe superior al 50 por ciento de su cifra anual de negocios.
La elaboración de las cuentas anuales se realiza con una periodicidad de 12 meses, salvo en los casos de constitución, modificación de la fecha de cierre o disolución en que será inferior. Las cuentas anuales han de ser formuladas y estar firmadas por todos los administradores en las SA y las SL.
El plazo que tienen los administradores para formular las cuentas es de tres meses desde que finaliza el ejercicio, para la mayoría de las empresas el plazo acabará el 31 de marzo. Tenemos hasta el 30 de abril para legalizar los libros contables que incluyen el libro diario y el libro de inventarios y cuentas anuales, éste incluye balance de situación, cuenta de pérdidas y ganancias, estado de cambios en el patrimonio neto, estado de flujos de efectivo y la memoria.
Hasta el 30 de junio tenemos de plazo para realizar la Junta General y aprobar las cuentas anuales. Y, por último, en el mes siguiente a la celebración de la Junta General hemos de depositar las cuentas anuales en el Registro Mercantil.
Así para una sociedad cuyo ejercicio finalice el 31 de diciembre de cada año, los plazos límite serían:
  • 31/03 Formulación de las cuentas anuales por los administradores de la entidad.
  • 30/04 Legalización de los libros contables obligatorios: el libro Diario y el Libro de Inventarios y Cuentas Anuales.
  • 30/06 Aprobación de las cuentas anuales por la Junta General de la Entidad.
  • 30/07 Depósito de las cuentas anuales en el Registro Mercantil.
Las sociedades obligadas que no depositen las cuentas anuales con el informe de auditoria tendrán:
Cerrado el registro mercantil.
Una sanción que puede alcanzar los 300.506,05 euros por año de incumplimiento para empresas que superen los 6 millones de euros de facturación según el Reglamento del Registro Mercantil y la Ley de Sociedades anónimas ( RRM art 378, L 30/1992, RD 1398/1993, LSA art. 221).
No, además que nuestra labor contribuye a mejorar las prácticas contables de nuestro cliente, no sólo emitimos nuestro informe de auditoría, sino que preparamos un informe de control interno en el que exponemos sugerencias de mejora previo comentario de las mismas.
El único matiz en que se diferencia de la auditoría obligatoria es que no es necesario cumplir con los limites legales para ser auditadas obligatoriamente, por lo que el informe de auditoría no tiene por qué acompañar a las cuentas anuales a la hora de ser depositadas en el Registro Mercantil. Por todo lo demás, son idénticas a las auditorias obligatorias (etapas del proceso, procedimientos aplicables, informe, responsabilidad del auditor, etc.).
Existen una serie de requisitos para que el ejercicio de la auditoría sea obligatorio. En caso de no cumplirlos, la sociedad podrá someter sus cuentas a una auditoría voluntaria. ¿Para qué quiere una empresa auditar sus cuentas sin tener obligación de hacerlo? Aquí enumeramos una serie de razones por las que sería útil contratar un servicio de auditoría de cuentas:
  • Para preparar una futura auditoría obligatoria (si la sociedad estima que en siguientes ejercicios va a superar los límites para la formulación del balance abreviado).
  • Para mejorar el control societario por parte de los accionistas o propietarios (empresas en las que el poder ejecutivo se concentra en una única persona, entidades en las que existe una escasa división de responsabilidades, empresas en las que no coincide la propiedad de la misma con la gestión, etc.) .
  • Para clarificar la gestión empresarial (empresas con accionariado reducido y en muchos casos, familiar, con el riesgo de que se produzca una confusión de patrimonios empresariales y particulares; sociedades en las que la propiedad de la misma pertenezca a varias familias o grupos independientes, etc.) .
  • Con vistas a que entidades financieras valoren el esfuerzo de la empresa en lograr que las cuentas anuales representen la imagen fiel de la empresa, y puedan tomar sus decisiones de riesgo favorables a los intereses de la empresa.
  • Para aumentar las cuestiones de confianza y tranquilidad, como es el caso de empresas matrices, empresas vinculadas y empresas de tenencia de bienes o empresas participadas con un porcentaje que no permita el control accionarial o ejecutivo.
  • Para demostrar la credibilidad y exactitud de la información y de la gestión social en determinadas entidades ante la opinión pública (clubes deportivos, asociaciones, ONG´s, Colegios profesionales, etc.) .
  • Para satisfacer el derecho e interés de los socios minoritarios en la realización de una auditoría de cuentas (art. 205 Ley S.A.), o para impedir la periódica solicitud de los mismos de nombramiento de auditor vía Registro Mercantil.
  • Para la valoración de las acciones o participaciones sociales a su valor teórico contable en lugar de la capitalización de beneficios de los últimos ejercicios con vista al Impuesto sobre el Patrimonio (art. 16 Ley I. Patrimonio.
Los auditores serán contratados por un período de tiempo determinado inicial que no podrá ser inferior a tres años ni superior a nueve a contar desde la fecha en que se inicie el primer ejercicio a auditar, pudiendo ser contratados anualmente una vez haya finalizado el período inicial.
Si el periodo inicial de nombramiento fuese por un plazo superior a tres años e inferior a nueve, una vez agotado ese periodo las renovaciones serán trianuales.
Estos plazos no serán aplicables cuando las auditorías de cuentas no fueran obligatorias.
Cuando una empresa quiere demostrar que hace las cosas bien, pero no está obligada a hacer auditoría ni quiere gastarse el dinero que cuesta una auditoría de cuentas completa puede contratar este producto. Mientras que en la auditoría se han de aplicar todos los procedimientos establecidos en la revisión limitada solo se aplican los procedimientos acordados con la dirección de la empresa, en función de los aspectos que se quieren identificar en el Informe.
En función de una serie de variables (cifra de negocios, volumen de activos, número de trabajadores, etc.) así como de la complejidad de la operatoria (lo que implica el conocimiento del sector y de la empresa) se realiza una estimación de horas y personal a intervenir, obteniendo así el presupuesto de la auditoria.